
Los colores de los toreros
Por: Santiago Aguilar
Las corridas de toros como la mayoría de creaciones humanas con valor estético, cuentan con la luz y el color como elementos que le dan sustancia y personalidad, al punto que los contrastes, es decir las luces y las sombras, expresan con enorme fuerza la alegría y el drama de la vital lucha entre el toro y el hombre. El espectáculo taurino, organizado como está, en diferentes episodios que se repiten tarde a tarde con la puntualidad de un rito, entraña momentos en los que la riqueza visual activa los sentidos y alimenta las emociones; es que en la corrida, sin solución de continuidad, minuto a minuto, se suceden escenas en las que el color, siempre el color, reclama la admiración popular.
Esa maravillosa exhibición de tonalidades, en primer lugar se ubica en los tenidos de la plaza minutos antes de la iniciación del festejo, miles de personas, hombres y mujeres vestidos para la ocasión, –poco a poco- encuentran sus asientos con la ilusión y la expectativa dibujadas en sus rostros; de hecho, los instantes previos al toque de clarín que anuncia el despeje de la arena son el multicolor y vibrante prólogo de la jornada taurina.
Una exclamación general sintetiza el sentir y pensar de los aficionados al momento en que se abre la puerta de cuadrillas y da inicio el paseíllo, el mágico desfile inicial de los toreros encabezados por los matadores que con gesto entre solemne y preocupado, paso a paso, recorren el ruedo exhibiendo vistosos y ceñidos trajes, bordados en oro en el caso de los diestros y en plata o pasamanería al tratarse de los subalternos, claro está que las figuras, es decir los espadas consagrados, muestran las mayores galas por su condición de actores estelares; sin embargo, el pelotón de lidiadores de apoyo, banderilleros y picadores visten trajes de luces de diversos tintes que enriquecen la inigualable imagen.
En las gradas los comentarios se concentran en tratar de fijar con claridad y exactitud el color de la indumentaria que porta la terna de coletas, discusión ésta tan antigua como el toreo, pues desde los orígenes de la fiesta los toreros marcaron diferencia por las muy especiales características de su ropa de trabajo, cabe señalar que este vestimento, de mano de la moda fue cambiando en el tiempo hasta adquirir su forma actual en las primeras décadas del siglo pasado, recibiendo la influencia y aportes de genios de la pintura desde Goya hasta Picasso, además de la creatividad de señaladas figuras de cada época. El terno de los oficiantes de la lidia se compone de la chaquetilla que es, claro está, la chaqueta, la taleguilla como se conoce al pantalón, el chaleco, la camisa, el corbatín, la faja delgada cinta que se ata en la cintura, las medias, las zapatillas, la montera que es el tocado de los lidiadores y el capote de paseo, especie de capa de exuberantes bordados que se utiliza para el referido paseíllo.
Volvamos al graderío y al debate sobre la moda taurina y la cromática en el que frases como: el vestido de fulano es verde botella y oro, -que no, que es verde esmeralda-, ni lo uno ni lo otro, -yo creo que en realidad es verde oliva- se repiten en varios escaños del escenario; confirmado por que a las corridas se les califica como fiesta de luz y color.
Lo cierto es que a la hora de las combinaciones, la variedad de colores se ajusta al rico espectro lumínico del arco iris, para lograr los diferentes tonos y matices en cuya concepción participan en forma directa el gusto particular del torero y las recomendaciones de los sastres, notables artesanos que ofrecen vida y forma al traje de luces.
Con propósitos de denominación los colores de los vestidos se han dividido en cinco grupos de acuerdo a sus gamas, pero en realidad existen un sinfín de tonos que encuentran nombre e identidad en una interminable lista de semejanzas. A las ya descritas diferencias de verdes, a manera de ejemplo, podemos agregar el rojo o grana y sus variantes, sangre de toro, cardenal, corinto, geranio, amaranto, etc. En el caso de los que provienen del azul mencionamos al noche, cobalto, rey, añil, prusia, entre otros; con matices más claros el aguamarina, turquí, azulina, marbella y el purísima, por su parecido con el color del manto de la virgen. Los nombres surgen de la imaginación de los actores taurinos como es el caso de los trajes marrones como el tabaco, tierra, tinta, pasa, castaño, canela, avellana, en fin.
Más allá del buen vestir de los toreros y del inacabable listado que conjuga tonalidades y nombres, lo verdaderamente trascendente es que llevar el traje de luces significa formar parte de un selecto grupo de hombres que se viste de gala para enfrentar a la muerte.



¡A los toros!
Por: Santiago Aguilar.
El próximo sábado al mediodía comienza la Feria de Quito, sin duda el espectáculo taurino más importante del año, en esta ocasión, el abono del Jesús del Gran Poder está conformado por nueve festejos, seis corridas de toros, dos novilladas y un festival benéfico que se desarrollarán entre el sábado 26 de noviembre y el martes 6 de diciembre.
El ciclo taurino quiteño experimenta este año la supresión del último tercio de la lidia, el de muerte, de acuerdo a los resultados de la consulta popular promovida por el gobierno y regulada por el Municipio de Quito con la correspondiente reforma al reglamento taurino, que, desde ahora, determina que una vez que el astado sea lidiado regresará a los corrales para que allí sea sacrificado; está claro que los otros elementos del espectáculo se mantienen como son las suertes de capote y muleta y los tercios de varas y de banderillas.
Grupos contrarios a esta expresión cultural han tratado en los últimos días de deformar el propósito original de la consulta gubernamental, dirigida desde su concepción a suprimir la muerte del toro en público; perdiendo de vista las repetidas intervenciones públicas del presidente Correa y del Vicepresidente Moreno en las que subrayaron los límites de la prohibición.
La empresa que gestiona la Plaza de Toros Quito apuesta a la realización de la Feria con la idea de preservar al elemento más importante de las anuales celebraciones por la fundación de la ciudad, asegurar la pervivencia del espectáculo taurino y continuar en el proceso de defensa de la fiesta cuyo objetivo central es restablecer su integridad.
El caso es que el abono del presente año conjunta a un interesante elenco de toreros y toros de reconocidas ganaderías ecuatorianas más un encierro de Juan Bernardo Caicedo procedente de Colombia.
A la hora de valorar las combinaciones hay nombres que surgen con fuerza por su condición de figuras del toreo mundial, el caso de Enrique Ponce, Sebastián Castella, David Fandila “El Fandi” y Alejandro Talavante; los también anunciados Miguel Abellán, Rafaelillo y Antonio Ferrera son diestros de experiencia y regularidad; finalmente los jóvenes David Mora, el mexicano Diego Silveti y Fandiño llegan con la marca de coletas de gran proyección. La tropa de toreros foráneos se completa con los novilleros punteros de España Víctor Barrio y David Galván y el rejoneador portugués Rui Fernandes que actuará en tres tardes.
Los lidiadores locales –como en pocas ocasiones- en forma merecida, estarán representados por un listado de siete nombres: Martín Campuzano, Álvaro Samper, Diego Rivas, Juan Francisco Hinojosa, Curro Rodríguez, Pablo Santamaría y José Antonio Bustamante, alternan su presencia en la cartelera.
El caso es que nos encontramos a pocos, muy pocos días, de que, una vez más, el primer escenario taurino del país abra sus puertas para albergar a miles de personas que sabrán privilegiar su afición frente a la compleja coyuntura política.
Quito y su gente vivirán entonces una edición especial del tradicional abono marcada por la seriedad de los toros que se lidien y la categoría de los toreros que harán el paseíllo. ¡A los toros!
| Sábado 26 Nov. / 12h00 |
Domingo 27 / 12h00 |
Miércoles 30 / 20h00 |
6 toros de Huagrahuasi y Triana
- Enrique Ponce
- El Fandi
- Martín Campuzano |
6 toros de Triana y Peñas Blancas
- Miguel Abellán
- David Mora
- Álvaro Samper |
7 toros de Peñas Blancas y Santa Coloma
- Rui Fernandes (Rejoneador)
- Antonio Ferrera
- Rafaelillo
- Curro Rodríguez |
| Jueves 1 Dic. / 12h00 Festival Benéfico |
Viernes 2 / 12h00 |
Sábado 3 / 12h00, novillada. |
- Francisco Ruíz Miguel
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Alejandro Talavante
- Martín Campuzano
- Álvaro Samper |
6 toros de Juan Bernardo Caicedo
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Juan Fco. Hinojosa |
6 novillos de El Pinar
- Víctor Barrio
- José Antonio Bustamante
- Rui Fernandes (Rejoneador) |
| Domingo 4 / 12h00 |
Lunes 5 / 12h00, novillada. |
Martes 6/ 12h00 |
6 toros de Huagrahuasi y Triana
- Sebastián Castella
- Diego Rivas
- Diego Silveti |
6 novillos de Mirafuente
- David Galván
- Pablo Santamaría
- Rui Fernandes (Rejoneador) |
6 toros de Vistahermosa
- El Fandi
- Iván Fandiño
- Alejandro Talavante |
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| Enrique Ponce |
Sebastián Castella |
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| El Fandi |
Novilladas de pre feria:
La emoción volvió a Iñaquito
Por: Santiago Aguilar
Triunfal vuelta al ruedo de Bustamante junto a Mario Solano ganadero de La Viña
Un interesante encierro de la ganadería de La Viña y la muy entonada actuación del novillero quiteño José Antonio Bustamante fueron el vibrante epílogo del ciclo de novilladas de pre feria llevado a cabo en la Plaza Monumental de Toros Quito el fin de semana pasado.
La terna de festejos menores –uno sin caballos y dos con picadores, fueron los primeros que desarrollan en la capital acogiendo el resultado de la consulta popular del pasado 7 de mayo en la que se resolvió prohibir la muerte del toro público; en esa lógica, el espectáculo sufrió una importante como lamentable reforma, al devolverse a los toros a los chiqueros tras su lidia, para que allí sean finalmente sacrificados.
La prohibición del último tercio de la lidia, el de muerte, afecta a uno de los elementos sustanciales de la fiesta de los toros, esta circunstancia fue recibida por los aficionados con malestar e inquietud, expresados en los repetidos gritos de rechazo a la absurda medida y en constantes frases de apoyo e identificación con el espectáculo taurino; está claro que la presencia de un importante número de aficionados en las tres novilladas, confirma la identidad taurina de los quiteños.
Ese contexto, especial, muy especial determinó a que en las tres funciones se salden con novilleros triunfadores y la lidia de interesantes reses; el viernes en la noche se llevó a cabo la novillada sin picadores con los tendidos de la plaza ocupados en dos tercios de su capacidad; se corrieron erales de Albaserrada y Triana lidiados por el colombiano Andrés Valencia y los ecuatorianos Gabriel Cevallos y David Yánez; Cevallos de más entonada actuación dio vuelta al ruedo en cada uno de sus oponentes, Valencia y Yánez recibieron igual premio en el cuarto y en el sexto respectivamente.
La primera oreja simbólica
El sábado 29 el mexicano Salvador López y el rejoneador ecuatoriano Arturo de la Fuente fueron los triunfadores de la segunda tarde en la que se lidiaron reses con los hierros de Albaserrada y Mirafuente. López instrumentó una interesante faena de muleta a su primero en la que primaron la seguridad y el asiento, evidentes ya en los muletazos por bajo con los que sometió a la res para luego estructurar cuatro series de naturales enganchando con acierto las profundas embestidas del novillo, tras señalar recibió una oreja simbólica, la primera que se entrega en la plaza con el carácter figurativo del premio.
El rejoneador Arturo de la Fuente también logró una oreja, en este caso del corrido en cuarto lugar, res de con la que de la Fuente se esforzó a la hora de prender banderillas cortas conectando con la galería por las espectaculares piruetas de sus cabalgaduras. El cartel lo completo el joven novillero Martín Tobar quien evidenció los vacíos propios del aprendizaje; sin embargo, por su voluntad y valor fue premiado con la vuelta al ruedo en el sexto.
La Viña y Bustamante
El domingo se desarrolló el ruedo de Iñaquito un estupendo espectáculo gracias al interesante comportamiento de los novillos de La Viña, de cuyo encierro merecen destacarse, por su nobleza el lidiado en tercer lugar, por su bravura el cuarto, que inclusive mereció el premio de una vuelta al ruedo y, el que cerró el festejo que tuvo calidad a la hora de tomar la muleta.

El recorte de José Antonio Bustamante
Claro triunfador fue el novillero quiteño José Antonio Bustamante que recibió las dos orejas del cuarto luego de un estupendo trasteo de muleta en el que se alternaron los pases sobre los dos pitones, largos y profundos fueron los derechazos de mano baja y zapatilla quieta, luego de los adornos de rigor, dio la vuelta al ruedo con los trofeos en sus manos junto a los ganaderos de Las Viña.
Carlos Lárraga alcanzó una oreja del sexto, res de claras embestidas a la que toreó a gusto tanto por naturales como derechazos, con serenidad y temple dibujo una pulcra y meritoria faena. Finalmente José Alfredo Cobo tuvo poca fortuna en el sorteo y se marchó inédito.

Calos Lárraga torea al natural
Lo cierto es que los tres espectáculos se constituyeron en un interesante y válido antecedente para la novena taurina quiteña que en apenas 20 días se pondrá en escena en el ruedo de Iñaquito.
Ferrera sustituye a Padilla en la Feria de Quito
En la corrida que se realizará el miércoles 30 de noviembre por la noche
Antonio Ferrera será el encargado de sustituir a Juan José Padilla en la próxima Feria de Quito, donde el jerezano estaba anunciado en la corrida del miércoles 30 de noviembre, que se realizará en la noche, a partir de las 20:00 horas.
En este festejo también actuarán el rejoneador portugués Rui Fernandes, que reaparece en quito tras varios años de ausencia, acartelado con el murciano Rafael Rubio "Rafaelillo" y el ecuatoriano Curro Rodríguez. Se lidiarán toros de Peñas Blancas y Santa Coloma.
Antonio Ferrera toreó en la monumental de iñaquito en el año 2008, precisamente en la tarde del 6 de diciembre, en una corrida que fungió como testigo de la confirmación del mexicano Joselito Adame, que llevó como padrino a José Ignacio Ramos. En aquella ocasión se jugaron reses de Trinidad y Mirafuente. Ferrea y Joselito cortaron sendas oreja. |
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Con el toro en el redondel
Figuras del toreo mundial y jóvenes diestros actuarán en los nueve festejos de la feria Jesús del Gran Poder.
Por: Santiago Aguilar C.
La empresa Citotusa presentó los carteles de la Feria Jesús del Gran Poder 2011, el anual ciclo de corridas está conformado por nueve festejos que se desarrollarán entre el sábado 26 de noviembre y el martes 6 de diciembre; seis corridas de toros, dos novilladas y un festival dan forma al abono del presente año, en el que se deberá cumplir la prohibición de estoquear a las reses en público, tema que ha generado opiniones contrastadas entre los aficionados a la fiesta de los toros.
El caso es que más allá de la legítima inconformidad y malestar que despierta el manejo político de una actividad que se inscribe en los conceptos de cultura, libertad y tolerancia, las festividades capitalinas contarán con los espectáculos taurinos como eje de las mismas; el público, entonces, debe asistir a la plaza para confirmar su afición, aunque, embargado por la preocupación y rebeldía que despiertan los constantes ataques a una de las más importantes tradiciones de los quiteños, el criterio es que a la tarea compartida de defender esta manifestación artística se la debe llevar a cabo con los escenarios taurinos funcionando, el público en los tendidos y el toro en el redondel.
A la hora de valorar el elenco de toreros cabe señalar que las combinaciones conjuntan a figuras del toreo mundial como Enrique Ponce, Sebastián Castella, David Fandila “El Fandi”, Alejandro Talavante y Miguel Abellán; nombres a los que suman los de jóvenes diestros emergentes que lograron trascender en la temporada europea del presente año, el caso de David Mora, Iván Fandiño, Rafaelillo y el mexicano Diego Silveti; la nómina se completa con la presencia del rejoneador portugués Rui Fernandes, resta por confirmarse el coleta que sustituirá a Juan José Padilla, anunciado para la corrida del 30 de noviembre, quien debió cancelar su campaña americana a causa de la horrible cornada sufrida hace tres semanas.
La torería ecuatoriana estará representada por Diego Rivas, Juan Francisco Hinojosa, Martín Campuzano, Álvaro Samper y Curro Rodríguez, llama la atención la ausencia de Guillermo Albán.
En cuanto a los novilleros los carteles incluyen a los españoles Víctor Barrio y David Galván alternando con los locales José Antonio Bustamante y Pablo Santamaría.
En materia ganadera se lidiarán reses de las más reconocidas ganaderías locales como son Huagrahuasi, Triana, Mirafuente, Santa Coloma, Peñas Blancas, El Pinar y Vistahermosa a las que se agrega, en esta ocasión, un encierro del prestigioso hierro colombiano de Juan Bernardo Caicedo.
Como elementos especiales de la Feria Jesús del Gran Poder 2011, cabe señalar, la realización de una corrida nocturna el miércoles 30 de noviembre y el festival benéfico del jueves 1 de diciembre, con la participación de varias de las figuras que actuarán en el ciclo, además del veterano maestro Francisco Ruiz Miguel.

Martín Campuzano

Miguel Abellán
A 8755 kilómetros de distancia.
Por: Santiago Aguilar
El anuncio de la realización de la Feria de Quito a la par de la decisión del Municipio de reformar la Ordenanza que regula los espectáculos taurinos en el Distrito Metropolitano, acogiendo los resultados de la consulta oficial que determinan la supresión de la muerte del toro en el ruedo, desencadenaron un intenso debate local y aún internacional; de uno y otro lado del océano surgieron opiniones que deben subrayarse para que el Ecuador taurino registre con claridad y precisión las posiciones de unos y otros.
Como una fresca brisa de solidaridad y sentido de verdadera amistad llegaron los puntos de vista de escritores y periodistas asiduos visitantes de Quito y su feria como los españoles José Carlos Arévalo y Paco Aguado y el mexicano Juan Antonio de Labra que supieron entender lo que se vive en la mitad del mundo.
“Sumo mi apoyo a quienes van a defender la continuidad de la lidia, aunque le haya amputado la suerte más bella. Ya vendrán tiempos mejores…si nos los merecemos” señaló Arévalo en la prestigiosa revista 6 Toros 6.
“Una feria del Gran Poder sin corridas de toros, o con los tendidos vacíos, sería un precedente nefasto, una victoria casi definitiva del antitaurinismo, que habría cumplido así con su ansiado y principal objetivo. Y es evidente que prefieren perder una batalla, sin que un año muera el toro, a que el toreo muera para siempre” apuntó con sabiduría Aguado en su columna “Desde el barrio”.
“El hecho que desde ahora el toro no muera a la vista del espectador es una tremenda hipocresía, pero no queda más remedio que acatar esta disposición, hasta que vengan tiempos mejores y la lidia recupere esta parte fundamental del espectáculo, pues no hay cosa que honre más al toro que la muerte en la plaza.
El que varias figuras del toreo accedan a torear con esta modalidad, me parece la mejor forma de afrontar esta batalla contra el antitaurinismo que comenzó en Barcelona y pretende extenderse rápidamente por el llamado planeta de los toros” escribió de Labra en su portal altoromexico.
Estos comentarios surgen del conocimiento y afición de tres importantes comunicadores y, lamentablemente, contrastan con la desproporcionada y tardía reacción de un grupo de taurinos españoles que –rasgándose las vestiduras- buscaron, pues ese fue el objetivo, impedir la realización del ciclo de corridas del Jesús del Gran Poder.
Este puñado de personajes liderados por Federico Arnás, Javier Hurtado y Carlos Ruiz Villasuso crisparon sus ánimos y levantaron sus voces en desafortunados artículos en los que agredieron a todos quienes consideramos, que en la actual coyuntura, la lucha por recuperar la integridad de la fiesta de los toros en la línea equinoccial, se la debe llevar a cabo con los escenarios taurinos funcionando, el público en los tendidos y con el toro en el redondel.
Fácil, muy fácil, les resultó criticar y aún cuestionar el legítimo derecho que tenemos los ecuatorianos para resolver la forma en que continuaremos defendiendo la fiesta, nuestra fiesta, a partir del conocimiento de lo vivido en los últimos años y meses en los que desde los gobiernos nacional y local se han empeñado en colocar en situación de vulnerabilidad a nuestra cultura y libertad.
Las actitudes altisonantes agitando la bandera de la ortodoxia surgieron hace muy pocos días, sobre hechos consumados; sin considerar que durante largos 6 meses los taurinos ecuatorianos llevamos a cabo la más grande demostración de valor y afición al enfrentar en absoluta desigualdad de condiciones a la inmensa maquinaria prohibicionista de régimen, con resultados admirables en 95 cantones del país. Durante ese lapso el Ecuador taurino estuvo solo, allí si aislado y olvidado de quienes hoy buscan constituirse en paladines de una cruzada en la que nunca quisieron participar
Señores Arnás, Hurtado y Ruiz Villasuso no aceptamos sus consejos, descalificamos sus comentarios y rechazamos sus críticas por que surgen del desconocimiento de lo que se vive a 8755 kilómetros de distancia. Insisto, en Ecuador a la fiesta la defenderemos con los escenarios taurinos funcionando, con el público en los tendidos y con el toro en el redondel.

Es la hora de apoyar a Quito y su feria
“No hay cosa que honre más al toro que la muerte en la plaza”
Por: Juan Antonio de Labra
Periodista mexicano
Especial para Hoy
En días pasados se reformó la ordenanza en donde se prohibe la muerte del toro en el Municipio de Quito, de tal forma que en la Feria de Jesus del Gran Poder de la capital del Ecuador, la lidia sufrirá este revés que ha encontrado muchos comentarios encontrados, sobre todo en medios de comunicación españoles. Desde el año 2003 he tenido oportunidad de asistir a esta feria de América del sur, involucrarme un poco más con la añeja tradición en el Ecuador, hemos pasado largas jornadas de amistad y trabajo con colegas como Santiago Aguilar y convivido también con otros, que año con año llegan de España para cubrir la Feria en distintos medios.
En el 2008 comenzaron los primeros embates antitaurinos desde el gobierno, cuando una ley que regula las comunicaciones dio un zarpazo a las transmisiones de radio convencionales desde la plaza de toros, argumentando que los contenidos de las mismas eran crueles y sanguinarios. Hasta nueve transmisiones en vivo alternaban en la Feria debido a la importancia mediática que despierta un ciclo plagado de colorido, alegría y triunfos de los toreros, que representa la esencia misma de esta maravillosa ciudad y sus fiestas en torno al aniversario de su fundación.
De un par de años a la fecha, nos hemos tenido que refugiar en las transmisiones por internet y hace apenas unos meses se debatió en torno a la posibilidad de prohibir las corridas de toros primero y la muerte del astado en el ruedo después, esto, mediante un referéndum que devino en una consulta popular cuyos resultados son materia de este comentario.
El desgaste de la afición quiteña ha sido desesperante y mayúsculo, sin embargo no ha cejado en su empeño de defender a la fiesta de los toros desde el sólido argumento del respeto, pues bien saben los quiteños que prohibir el espectáculo con fines políticos es una actitud autoritaria que está más cerca del fascismo que de la democracia a la que hoy día aspira la América Latina.
El hecho que desde ahora el toro no muera a la vista del espectador es una tremenda hipocresía, pero no queda más remedio que acatar esta disposición, hasta que vengan tiempos mejores y la lidia recupere esta parte fundamental del espectáculo, pues no hay cosa que honre más al toro que la muerte en la plaza.
El hecho que varias figuras del toreo accedan a torear con esta modalidad, me parece la mejor forma de afrontar esta batalla contra el antitaurinismo que comenzó en Barcelona y pretende extenderse rápidamente por el llamado planeta de los toros. No debemos dejar, de ninguna manera, ni en Quito, ni en Cuagüila, pues el respeto a nuestros gustos y costumbres deben estar al margen de intereses políticos, y ahora como antes es preciso acudir a la Feria de Quito para apoyar a la afición local con nuestra presencia y nuestro trabajo periodístico.

Desde el barrio: Quito no pide consejos
Por: Paco Aguado | Opinión
Martes, 20 de Septiembre del 2011 - Madrid, España
La reacción primera, la más visceral, el arrebato más cargado de orgullo es el de no ir. No ir a Quito. Que no vayan los toreros, que no vaya la gente a los tendidos, que no vayamos los periodistas a testimoniar mansamente la afrenta del gobierno de Correa para con la fiesta de los toros en la capital del Ecuador.
Son muchas, y notables, las voces airadas que se han alzado en España llamando a la rebelión, al boicot. Voces indignadas, incluso ácidas, de gente que conoce, o no, lo que fue y es Iñaquito en feria, en esos días señalados, deslumbrantes de luz y alegría, de amabilidad y farra, cuando la ciudad entera vibra por y para las corridas de toros.
Son todas voces de visitantes ocasionales, de turistas y viajeros que, todos con mucho afecto y agradecidos al excelente trato recibido, paradójicamente se cargan de razones para dejar solos a los taurinos de la mitad del mundo cuando más nos necesitan.
Pero el problema de los toros sin muerte en Quito tiene más lecturas que el arrebato a distancia oceánica. Y da que pensar que ninguna de esas voces airadas haya salido desde el epicentro del problema, donde las tajantes opiniones de los foráneos, supuestamente bienintencionadas, han caído como un decepcionante jarro de agua fría. A tenor de lo que los afectados han escrito después en la red, parece que los ecuatorianos esperaban más de nosotros que un pataleo desde el otro lado de la barrera.
En realidad, quieren apoyo y no consejos de rancia dignidad. Porque, conociendo como conocen la desastrosa manera en que, sin ir más lejos, hemos gestionado aquí asuntos tan similares como el de la prohibición de los toros en Cataluña, nuestras opiniones ya no les sirven de referente.
Su crisis, su problema, aun siendo de todos, por ahora es sólo suyo, porque lo sufren en sus corazones. Y son ellos, los quiteños, los aficionados y los taurinos ecuatorianos, quienes mejor lo conocen, quienes lo están viviendo y sufriendo en el largo desierto de los días sin toros, de esas otras cincuenta y una semanas sin visitantes ni prosopopeya. Porque, al arrastre del último toro de cada feria, son ellos los que se quedan, los que mantienen viva una llama que ahora les quieren apagar.
Sin que nadie les escuche entre el ruido de sables, nos están pidiendo ayuda no para rebelarse sino para resistir. Saben en América, por sufrida experiencia, que los gobiernos pasan, como el cóndor, y que el pueblo se queda. Que las leyes cambian y fluctúan a capricho de los gobernantes ocasionales, pero la esencia y las costumbres permanecen. Y que hay que aguantar hasta que lleguen tiempos mejores. Con paciencia pero sin resignación.
Una feria del Gran Poder sin corridas de toros, o con los tendidos vacíos, sería un precedente nefasto, una victoria casi definitiva del antitaurinismo, que habría cumplido así con su ansiado y principal objetivo. Y es evidente que prefieren perder una batalla, sin que un año muera el toro, a que el toreo muera para siempre.
Porque por encima del negocio puntual de la empresa, por encima de la venta de una camada de toros y por encima de las figuras del presente –esas que, por otra parte y a buen dinero, no ponen reparos a envainar el acero ante utreros afeitados y sin picar en Portugal— están el pasado y el futuro taurino de todo un pueblo. El futuro de tantos toreros, ganaderos y aficionados que a estas alturas de la lucha son más conscientes de lo que pueden perder y padecer que los que solo vamos allí a ganar y disfrutar.

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