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Quito 2011: una feria con saldo positivo.
Por: Santiago Aguilar

La Feria de Quito 2011 arrojó un positivo saldo artístico presente en las 38 orejas y 2 rabos que se concedieron a los toreros a lo largo de los nueve festejos del abono del Jesús del Gran Poder, un total de 21 diestros dieron forma a los carteles de las seis corridas de toros, dos novilladas y un festival benéfico que se celebraron entre el 26 de noviembre y el seis de diciembre. El interesante resultado del ciclo se produjo merced del comportamiento de varios ejemplares que por su calidad permitieron el lucimiento de los coletas, los encierros, en términos generales, resultaron de desigual presentación y de distintos niveles de raza; en materia ganadera, en conjunto una vez más,  destacaron las reses de Triana y Huagrahusi y, ejemplares aislados de Peñas Blancas, Santa Coloma,  El Pinar, Vista Hermosa, Mirafuente y Juan Bernardo Caicedo.

Puntos sobresalientes del abono fueron las reses de Huagrahuasi y Caicedo a las que se les perdonó la vida; como las notables faenas de Enrique Ponce, Sebastián Castella,  David Fandila El Fandi, Antonio Ferrera,  el mexicano Diego Silveti y el ecuatoriano Juan Francisco Hinojosa, cuyos nombres quedan inscritos como los mayores triunfadores de la feria, además,   redondas resultaron las actuaciones del rejoneador portugués Rui Fernandes, de los compatriotas Álvaro Samper  y Diego Rivas y del joven novillero español David Galván. En plan digno y cumplidor pasaron por la arena de Quito Alejandro Talavante,  David  Mora, Rafaelillo, Iván Fandiño y el novillero local Pablo Santamaría; finalmente no lograron trascender, Martín Campuzano, Miguel Abellán y  Curro Rodríguez.

El caso es que la Feria de Quito se cumplió con un denominador común a lo largo de todas las funciones taurinas, la inconformidad de los aficionados por la prohibición de estoquear a los toros en el ruedo; así las cosas,  el debate sobre este tema, lejos de cerrase adquirió mayor visibilidad y fuerza.

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Una feria con mensajes

Cuando el último toro de la corrida de ayer abandonó el ruedo concluyendo de esa manera la Feria de Quito, los aficionados empezamos a desarrollar el ineludible proceso de valoración del ciclo de nueve corridas; como nunca antes en el medio siglo de existencia de la Plaza Monumental de Toros Quito el análisis se ve  condicionado por la prohibición de estoquear los toros en el ruedo, este lamentable hecho determinó que el abono del Jesús del Gran Poder 2011 quede registrado en la historia como el año en el que los festejos taurinos cambiaron de dinámica, estructura y contenido.

La supresión del último tercio, determinó además que la lógica de continuidad de la corrida sufra una deformación manifestada en el curso de la faena; si el propósito de la lidia es preparar al toro para la suerte suprema con arte, poder y valor, sin ella, la labor de los toreros toma un rumbo superficial, pues sus capacidades técnicas y expresivas se concentran en aprovechar al máximo las embestidas de las reses ejecutando un efímero toreo de lucimiento que no necesita ser culminado con el acero.

Es que la suspensión de la suerte suprema impone que las series de muletazos ya no tengan como horizonte el encuentro definitivo, los trasteos ya no buscan someter embestidas para el consumar el rito, la inteligencia de los diestros ya no intenta desentrañar los misterios de la bravura dominando al toro para la hora de la verdad, el valor de los hombres vestidos de luces ya no puede someterse a la prueba mayor; la corrida entonces pierde su razón de ser.  

La corrida mutilada es un absurdo que llena a los aficionados de inconformidad y dolor, una suerte de obra inconclusa que sabe a poco, muy poco; el vacio que se produce al eliminarse el último acto de la función taurina no pudo llenarse con un simulacro que lastimó e irritó.

Las sensaciones de agresión y despojo crecieron y se manifestaron tarde a tarde en los graderíos de la plaza, hasta llegar a su más rotunda expresión al promediar la corrida de ayer, decenas de aficionados se tomaron el ruedo en una sorprendente manifestación espontanea a la que se sumaron toreros, periodistas y trabajadores de la fiesta para exigir respeto y libertad.

La arena que durante nueve días fue escenario de gestas toreras, albergó a la afición taurina quiteña que –una vez más- con creatividad y compostura sorprendió al orbe taurino e hizo oír su voz, confirmando los mensajes claves de esta feria: libertad, dignidad e integridad: libertad para el aficionado, dignidad para el toro, e integridad para la fiesta.


Puerta grande para el Fandi y Fandiño


Quito levanta su voz

La segunda novillada de feria llevada a cabo ayer en la Plaza Monumental de toros Quito resultará inolvidable para quienes tuvimos la suerte de participar de ella, es que más allá de la correcta actuación de los toreros  alternantes, para el registro histórico quedarán una secuencia de hechos  sociales y taurinos de profundo contenido cívico, que fueron concebidos en el tendido y encarnados en el ruedo por los actores principales del espectáculo, el nutriente esencial de esa eclosión fue el vibrante reclamo de libertad y respeto a la integridad de la fiesta de los toros en Quito.

Es que los tendidos del primer escenario taurino del país, albergaron ayer a miles de aficionados que además de expresar su pasión por las funciones taurinas, ejercieron su derecho de ciudadanos a manifestar sus opiniones con respeto y altivez; allí surgieron las voces de reclamo a los concejales del Municipio Metropolitano que, meses atrás,  a la hora de proteger a una de las tradiciones más importantes de la ciudad, asumieron una postura cómoda, ambigua y débil;  los reclamos populares crecieron a la par de la incomodidad de los funcionarios que debieron abandonar silenciosamente el coso de Iñaquito.

En los escaños de la plaza se encontraba la base de la afición quiteña, sostenida en miles de corazones que albergan un inmenso amor por la fiesta; en esa lógica, no resultaban bienvenidos quienes lejos de comprender la dimensión, profundidad  e implicaciones de la cosa taurina capitalina, patrocinaron su ataque y cercenamiento, lección importante para la pareja de ediles que no supieron valorar y prever los efectos de la prohibición.

En el ruedo, mientras tanto, el compatriota Pablo Santamaría, el español David Galván y el portugués Rui Fernandes se esforzaban por lidiar una seria y compleja novillada de Mirafuente, que reclamó de los diestros claridad de ideas y ánimos dispuestos.

Durante la lidia del segundo ejemplar de la tarde surgió el brindis de Galván a los toreros ecuatorianos, las frases del joven español expresaron la admiración que en el mundo de los toros ha despertado la lucha taurina quiteña, suerte de ejemplo para otras latitudes, que también en estos tiempos, se ven amenazadas por esta campaña transnacional de ataque a las libertades sociales y culturales; tras el gesto, la vuelta al ruedo de una gruesa tropa compuesta por matadores, novilleros, picadores, banderilleros y mozos de espadas, fue acompañada por la voz de libertad que descendió de las alturas.


 

 

Feria de Quito 2011. Corrida del 06 de diciembre.


Feria de Quito 2011. Corrida del 05 de diciembre.

Feria de Quito 2011. Corrida del 04 de diciembre.

Feria de Quito 2011. Corrida del 03 de diciembre.

Feria de Quito 2011. Corrida del 02 de diciembre.

 

Valientes en el tendido

La Feria de Quito del año 2011 queda ya registrada en la historia de la fiesta de los toros en el Ecuador como la primera que se realiza bajo el régimen de la prohibición de estoquear a los toros en el ruedo, medida que ha generado una corriente de opinión contraria que se manifiesta, tarde a tarde,  en los graderíos del coso de Iñaquito.

Quienes promovieron la supresión de la muerte del toro en público, consideraron que esta medida sería asimilada de inmediato por el público y, en esa lógica, las corridas de feria se realizarían con normalidad, en un contexto popular y festivo; esta lectura simplista y ligera desestimó la altivez, propia, muy propia del pueblo quiteño que con compostura, orden y educación, expresa su profunda inconformidad por la violación de sus derechos fundamentales, levantando la voz para exigir respeto y libertad. 

El pasado sábado, día en el que arrancó el ciclo de corridas, las muestras de inconformidad ya se hicieron presentes, no en la dimensión y el volumen esperados, debido a que para  los aficionados supuso una tarea compleja el tratar de entender primero y participar después de un espectáculo con una dinámica distinta a la tradicional; ese suerte de confusión fue paulatinamente superada, para dar lugar a una sensación de sinsabor y enojo, pues claro está, los ciudadanos entienden y sienten que el rito taurino luce incompleto, pues le han arrebatado la muerte del toro en la arena, el momento que le da forma y esencia. 

Esas sensaciones son el hilo conductor de las corridas y tarde a tarde adquieren mayor presencia en los graderíos, ayer se multiplicó la exhibición de pancartas con leyendas reivindicando la muerte digna del toro de lidia o reclamando libertad,  letreros que surgieron a la par de acompasadas voces con profundo contenido social; el caso es que estas manifestaciones incomodaron a las autoridades que trataron de retirar con la policía las vistosas telas, el grito entonces se tornó unánime y los gendarmes debieron cambiar de idea.

Lo cierto es que en el ruedo los toreros se esfuerzan por triunfar y en los tendidos de la plaza, los valientes quiteños se hacen escuchar.


Feria de Quito 2011. Festival benéfico del 01 de diciembre.

Empresario de la Plaza de toros Quito defiende la integridad del espectáculo taurino: “Le vamos a gritar al poder político que aquí habrá toros”

“A los toros hay que defenderlos a través de la libertad de expresión, lo que intentó este gobierno es quitarnos la palabra y lo que nosotros hemos respondido, al dar la Feria de Quito este año, es con un no rotundo, diciendo: no aceptamos que nos quiten la libertad de expresión”; manifestó en forma enfática Juan Fernando Salazar presidente de la empresa que gestiona la Plaza de Toros Quito, estas declaraciones las formuló en el acto de presentación del libro de fotografías del  torero francés Sebastián Castella, desarrollado la noche del martes en el museo Casa del Alabado, en el centro de la ciudad.


El torero Sebastián Castella, la fotógrafa Olga Holguín, la vice alcaldesa Marisol Corral y el empresario Juan Fernando Salazar en el acto de presentación del libro de imágenes del diestro francés.

El caso es que en Quito, como resultado de la consulta popular realizada el siete de mayo,  se prohibió que los toros sean estoqueados en el ruedo, hecho que  comporta una reforma estructural del espectáculo taurino por la supresión del tercer tercio de la lidia y el cambio de la dinámica tradicional de la corrida.

El empresario quiteño recordó que la lucha por la defensa de la fiesta de los toros en el Ecuador arrancó hace cuatro años con el propósito de blindar, es decir proteger a esta manifestación cultural, desarrollando una serie de acciones en los ámbitos legal, social y comunicacional; anticipando que los esfuerzos por recuperar la integridad de la fiesta de los toros se sostendrán en el tiempo, subrayando que: “esta ciudad  no puede vivir sin toros, ciertamente el habernos cercenado la muerte es un golpe, pero lo golpes duelen cuando  uno los quiere recibir, nosotros no queremos recibir este golpe y se lo vamos a devolver muy pronto a esta gente que -con muy poca inteligencia- no entiende la cultura del pueblo de Quito”, argumentó.

Más adelante exploró las raíces históricas de las funciones taurinas al citar el importante trabajo de la historiadora María Antonieta Vásquez en el que se confirma que en la etapa colonial en la ciudad se efectuaban corridas de toros durante todo el año los días jueves y viernes, e inclusive, a propósito de celebraciones especiales, las corridas se extendían al fin de semana.

Al enfocar el tema de la prohibición, Salazar comentó que Carlos III prohibió los toros en Quito mediante  un edicto, los Presidentes de la Audiencia de Quito en ese caso el Barón de Carondelet no lo acató –dijo- “porque él sabía que ese sería el final del  imperio español, a la gente no le podían quitar lo que era de su esencia cultural, entonces las corridas toros se siguieron dando, esta noche, enfatizó, “estamos a tres cuadras del Palacio de Carondelet en donde está radicado el poder político del Ecuador, pues, le vamos a gritar al poder político que ¡aquí habrá toros!”

Feria de Quito 2011. Corrida del 30 de noviembre.

Por qué Morante:
Un brillante ensayo sobre el arte del toreo
Paco Aguado, cronista taurino de periódico Hoy presentó libro en Quito

El periodista y escritor español Paco Aguado presentó anoche el Quito el libro: Por qué Morante, un brillante texto en el que develan las claves de uno de los más grandes toreros de nuestro tiempo, el sevillano Morante de la Puebla;  la obra  fue publicada por Unasumo  Editores, una nueva editorial que apuesta por el poder del libro en el panorama cultural.

A lo lardo de más de doscientas  páginas, bellamente ilustradas con fotografías de distintos autores, Paco Aguado entra en profundidad tanto en la personalidad del diestro sevillano como en las motivaciones de su genial expresión artística. Desde sus primeros pasos en un determinante entorno a la honda trascendencia cultural del concepto taurino de Morante, el autor desarrolla en varios capítulos los porqués de tan deslumbrante puesta en escena.

Siguiendo el hilo conductor del torero sevillano de ambas orillas del Guadalquivir, se repasan los antecedentes que desembocan en el gran bagaje expresivo del genial torero de La Puebla del Río y se describen con elocuente claridad todos los resortes técnicos y artísticos de su tauromaquia. De igual modo, el autor entra en los aspectos más profundos de la compleja figura de este torero distinto a todos los que, bajo su soberbio concepto, oculta un tremendo valor y una gran fortaleza mental.

Como asegura el cineasta Agustín Díaz Yánez, autor del prólogo, Por qué Morante “Es un libro de gran inteligencia que rompe moldes con la literatura taurina al uso, que nos adentra en la dimensión humana y artística de un torero que ya está  marcando un época dentro y fuera de la plaza, y que está escrito con elegancia y sabiduría. Un libro que honra a quien lo escribe y que hace mejor a quien lo  lee. Un libro que, hablando de un torero más que excepcional, nos habla también de la vida, del arte y del destino”.

La personalidad del artista, las claves de su temple y un valor no reconocido por miradas apresuradas son examinados en este acercamiento literario y apasionado.

Por qué Morante, un libro para curiosos, iniciados y amantes del arte.


Viento, entrega y coraje.
Si, un auténtico vendaval es el que sopló en la Plaza de Toros Quito la tarde de ayer, temporal que descompuso capotes y muletas, incomodó a los toreros e incidió en forma directa con el resultado final de la segunda corrida de la Feria de Quito 2011.

El inoportuno viento encontró, en el deslucido juego de los ejemplares que se lidiaron, el cómplice adecuado para que el saldo artístico de la corrida  registre más rubros en la columna del debe que en la del haber; sin embargo, logramos sacar en limpio la disposición de los toreros que con voluntad  y habilidad superaron las dificultades de sus oponentes y el peligro agregado que comportó el flamear incontrolado de los engaños.

Lo estrictamente taurino alternó con una serie de eventos cargados de simbolismos en unos casos y rotundos mensajes explícitos en otros, dirigidos a reclamar libertad, tolerancia y respeto, ideas y valores que rebotan en la mente de quienes asisten e la plaza de toros y que –poco a poco- adquieren presencia, sonido e  imagen, ya sea por las ingeniosas voces, o por gestos como la del espontáneo que irrumpió en el ruedo durante la lidia del cuarto de la tarde para robar muletazos a un toro usando su muleta como herramienta de trabajo y medio de comunicación, la palabra libertad grabada en la tela, sacudió la conciencia de propios y extraños,.

Este pasaje de la corrida sucedió a otro momento de intensa emoción, cuando el primero de la tarde empitonó de mala manera a David Mora; tras ver de cerca la cornada el torero con coraje formuló una frase que sintetiza con claridad y precisión la lógica que vive la feria de este año: “¡el toro nos puede matar y nosotros no¡”  puñado de palabras que sintetizan el sentimiento y el pensamiento de los profesionales del toreo que,  minuto a minuto, se juegan la vida ejerciendo su duro oficio.


David Mora

Pese a las circunstancias encontramos una terna de lidiadores voluntariosa y capaz, Abellán mostrando su dimensión de torero solvente trasteo con asiento, firmeza y seguridad a sus dos toros y recaudó una vuelta al ruedo en el cuarto.

El debutante David Mora, logró demostrar por momentos los finos acabados de su tauromaquia en dos trasteos de los que trascendieron los estupendos naturales en el primero y dos meritorias series sobre la mano derecha en el quinto. Fue ovacionado.

El paisano Álvaro Samper tuvo una muy digna presentación al  formular dos aplomadas faenas en las que ratificó su condición de excelente capotero y su constante evolución con la muleta, también fue ovacionado.


Álvaro Samper


La fiesta vive…
Una tarde de profundas emociones se vivió ayer en la Plaza de Toros Quito en el marco de la primera corrida del abono del Jesús del Gran Poder, sensaciones equivalentes a los claroscuros que se alternaron en las idas y venidas del caprichoso sol quiteño…luminoso el comienzo de feria con una sobresaliente respuesta de los aficionados que a punto estuvieron de llenar el tradicional escenario; brillante la actitud de los toreros que no dudaron en apoyar –desde el mismo ruedo-  a la defensa del Quito taurino y, refulgente el comportamiento de dos notables toros de Huagrahuasi, corridos en  cuarto y sexto lugares.

Los maravillosos tonos de la luz consustancial a este espectáculo sin par, encontraron su contraposición y sus matices  en el fondo de inconformidad con el que el público presenció la primera corrida en la que no se estoqueó a los toros en el ruedo,  las sombras del triste regresar de las reses al corral encogieron el corazón de muchos y despertaron voces y gestos con forma de protesta.

Sin embargo, como es la vida misma, las luces de la alegría fueron mayores, mucho mayores, y no pudieron ser eclipsadas por los implicaciones  de la  coyuntura, es que pese a la prohibición, el toreo surgió con una inolvidable faena del maestro Enrique Ponce a un ejemplar que curiosamente llevaba el nombre de Gobernador, coincidencia que permitió estructurar el mejor mensaje a quienes no logran registrar que el fin de las corridas de toros es la vida del toro, por su calidad la res fue indultada y Ponce tocó la gloria y el arte refulgió.

En su primero Ponce desarrollo una cuidadosa faena evitando que su oponente rehúya de la pelea para obtener una oreja. Lo del sexto fue extraordinario por la sucesión de muletazos sobre las dos manos pletóricos de ritmo y cadencia, al final un cierre de faena marca de la casa catapultaron el merecido indulto.
David Fandila “El Fandi” tuvo poca suerte al sortear dos oscuros ejemplares que no le dieron opción, pese a ello su centellante personalidad y entrega le permitieron obtener una oreja del quinto de la tarde; mientras que el compatriota Campuzano tuvo momentos lucidos con el bravo Bullicioso que cerró la tarde y también obtuvo un trofeo.

El caso es que el prólogo de la Feria tuvo esplendor por lo que sucedió en el ruedo  y por la ejemplar actitud el público que con su presencia aupó la fiesta, esperando, eso sí, tiempos mejores…

 
Feria de Quito 2011. Corrida del 27 de noviembre.

Feria de Quito 2011. Corrida del 26 de noviembre.
 

Quito 2011: una feria especial.
Figuras, novedades y cambios

Mañana da inicio la feria de Quito 2011, ciclo de nueve espectáculos taurinos que reúne a un importante grupo de toreros de trascendencia mundial con los más calificados diestros ecuatorianos, lidiando reses de las mejores ganaderías locales más un encierro de origen colombiano.

La planta de lidiadores registra cuatro nombres de jerarquía y prestigio, el caso del maestro Enrique Ponce que sin dudarlo se apuntó a la feria con la idea de apoyar, desde el ruedo a la causa de la defensa de la fiesta de los toros en el Ecuador, criterio al que se sumaron Sebastián Castella y David Fandila “El Fandi”, el póquer de ases de la cartelera quiteña lo completa Alejandro Talavante quien este año cumplió una arrolladora temporada europea.

Las combinaciones incluyen también a toreros de trayectoria y regularidad, el caso de Miguel Abellán, Antonio Ferrera y Rafael Rubio “Rafaelillo”, de forma coincidente este trío de diestros ejecuta un toreo de valor y entrega, en el caso de Ferrera debemos agregar la espectacularidad a la hora de prender las banderillas.

El pelotón de consagrados deberá mirar con justa inquietud la irrupción de un puñado de jóvenes toreros que han llamado la atención con gran fuerza a lo largo del año taurino; David Mora, Iván Fandiño y el mexicano Diego Silveti  demostraron condiciones y actitud para abrirse paso con capacidad técnica y –sobre todo-  con ambición.

Con las grandes figuras más la novedosa presencia de los nuevos valores, el serial de corridas de la mitad del mundo encuentra forma definitiva con la infaltable presencia del toreo a caballo, en este caso a cargo del notable rejoneador portugués Rui Fernandes, más los novilleros punteros de España Víctor Barrio y David Galván y, un selecto elenco de profesionales ecuatorianos compuesto por Diego Rivas, Juan Francisco Hinojosa, Martín Campuzano, Álvaro Samper, Curro Rodríguez,  Pablo Santamaría y José Antonio Bustamante.


Enrique Ponce

Los carteles:

Sábado 26 Nov.  / 12h00 Domingo 27 / 12h00 Miércoles 30 / 20h00
6 toros de Huagrahuasi  y Triana
- Enrique Ponce
- El Fandi
- Martín Campuzano
6 toros de Triana  y Peñas Blancas
- Miguel Abellán
- David Mora
- Álvaro Samper
7 toros de Peñas Blancas y Santa Coloma
- Rui Fernandes (Rejoneador)
- Antonio Ferrera
- Rafaelillo
- Curro Rodríguez
Jueves 1 Dic. / 12h00 Festival Benéfico Viernes 2 / 12h00 Sábado 3 / 12h00, novillada.
- Francisco Ruíz  Miguel
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Alejandro Talavante
- Martín Campuzano
- Álvaro Samper
6 toros de Juan Bernardo Caicedo
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Juan Fco. Hinojosa
6 novillos de El Pinar
- Víctor Barrio
- José Antonio Bustamante
- Rui Fernandes (Rejoneador)
Domingo 4  / 12h00 Lunes 5 / 12h00, novillada. Martes 6/ 12h00
6 toros de Huagrahuasi  y Triana
- Sebastián Castella 
- Diego Rivas
- Diego Silveti
6 novillos de Mirafuente
- David Galván
- Pablo Santamaría
- Rui Fernandes (Rejoneador)
6 toros de Vistahermosa
- El Fandi
- Iván Fandiño
- Alejandro Talavante

Así las cosas, las combinaciones de toreros se observan con interés y expectativa, pues en esta ocasión Quito vivirá una feria especial marcada por la absurda prohibición de estoquear a los toros en público, injusta circunstancia que impone ciertas modificaciones en la dinámica del espectáculo, cabe explicar que se mantendrá el desarrollo de la corrida en cuanto a las suertes de capote y muleta y los tercios de varas y banderillas; la supresión del tercio final determina que los ejemplares tras su lidia sean retirados del ruedo para que sean sacrificados de inmediato  en los corrales de la plaza.

En cuanto a la forma en que se valorará la labor de los toreros, las autoridades de plaza informaron que  los parámetros se mantendrán al juzgar el trabajo en el ruedo en lo que tiene que ver a la faena de capote y muleta, el desempeño de los coletas se premiará, si es del caso, con orejas que serán entregadas al término de la lidia de cada uno de los astados; la suerte suprema, es decir la estocada, por ahora, se sustituirá con la colocación de una banderilla, de inmediato el toro retornará a los chiqueros por una manga construida junto a la puerta de cuadrillas, para su apuntillamiento.

Lo cierto es que esta serie de reformas generan inquietud y preocupación, los aficionados las asumen como coyunturales dentro de un activo proceso de defensa de la fiesta de los toros sostenido en la presencia del público en los tendidos de las plazas para manifestar su vocación taurina e inconformidad.


Diego Silveti




 

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Los colores de los toreros
Por: Santiago Aguilar

Las corridas de toros como la mayoría de creaciones humanas con valor estético, cuentan con la luz y el color como elementos que le dan sustancia y personalidad, al punto que los contrastes, es decir las luces y las sombras, expresan con enorme fuerza la alegría y el drama de la vital lucha entre el toro y el hombre. El espectáculo taurino, organizado como está, en diferentes episodios que se repiten tarde a tarde con la puntualidad de un rito, entraña momentos en los que la riqueza visual  activa los sentidos y alimenta las emociones; es que en la corrida, sin solución de continuidad, minuto a minuto,  se suceden escenas en las que el color, siempre el color, reclama la admiración popular.

Esa maravillosa exhibición de tonalidades, en primer lugar se ubica en los tenidos de la plaza minutos antes de la iniciación del festejo, miles de personas, hombres y mujeres vestidos para la ocasión,  –poco a poco- encuentran sus asientos con la ilusión y la expectativa dibujadas en sus rostros; de hecho, los instantes previos al toque de clarín que anuncia el despeje de la arena son el multicolor y vibrante prólogo de la jornada taurina.

Una exclamación general sintetiza el sentir y pensar de los aficionados al momento en que se abre la puerta de cuadrillas y da inicio el paseíllo, el mágico desfile inicial de los toreros encabezados por los matadores que con gesto entre solemne y preocupado, paso a paso, recorren el ruedo exhibiendo vistosos y ceñidos trajes, bordados en oro en el caso de los diestros y en plata o pasamanería al tratarse de los subalternos, claro está que las figuras, es decir los espadas consagrados, muestran las mayores galas por su condición de actores estelares; sin embargo, el pelotón de lidiadores de apoyo, banderilleros y picadores visten trajes de luces de diversos tintes que enriquecen la inigualable imagen.  

En las gradas los comentarios se concentran en tratar de fijar con claridad y exactitud el color de la indumentaria que porta la terna de coletas, discusión ésta tan antigua como el toreo, pues desde los orígenes de la fiesta los toreros marcaron diferencia por las muy especiales características de su ropa de trabajo, cabe señalar que este vestimento, de mano de la moda fue cambiando en el tiempo hasta adquirir su forma actual en las primeras décadas del siglo pasado, recibiendo la influencia y aportes de genios de la pintura desde Goya hasta Picasso, además de la creatividad de señaladas figuras de cada época. El terno de los oficiantes de la lidia se compone de la chaquetilla que es, claro está, la chaqueta, la taleguilla como se conoce al pantalón, el chaleco, la camisa, el corbatín, la faja delgada cinta que se ata en la cintura, las medias, las zapatillas, la montera que es el tocado de los lidiadores y el capote de paseo, especie de capa de exuberantes bordados que se utiliza para el referido paseíllo.

Volvamos al graderío y al debate sobre la moda taurina y la cromática en el que frases como: el vestido de fulano es verde botella y oro, -que no, que es verde esmeralda-, ni lo uno ni lo otro, -yo creo que en realidad es verde oliva- se repiten en varios escaños del escenario; confirmado por que a las corridas se les califica como fiesta de luz y color.

Lo cierto es que a la hora de las combinaciones, la variedad de colores se ajusta al rico espectro lumínico del arco iris, para lograr los diferentes tonos y matices en cuya concepción participan en forma directa el gusto particular del torero y las recomendaciones de los sastres, notables artesanos que ofrecen vida y forma al traje de luces.

Con propósitos de denominación los colores de los vestidos se han dividido en cinco grupos de acuerdo a sus gamas, pero en realidad existen un sinfín de tonos que encuentran nombre e identidad en una interminable lista de semejanzas. A las ya descritas diferencias de verdes, a manera de ejemplo, podemos agregar el rojo o grana y sus variantes, sangre de toro, cardenal, corinto, geranio, amaranto, etc. En el caso de los que provienen del azul mencionamos al noche, cobalto, rey, añil, prusia, entre otros; con matices más claros el aguamarina, turquí, azulina, marbella y el purísima, por su parecido con el color del manto de la virgen. Los nombres surgen de la imaginación de los actores taurinos como es el caso de los trajes marrones como el tabaco, tierra, tinta, pasa, castaño, canela, avellana, en fin.  

Más allá del buen vestir de los toreros y del inacabable listado que conjuga tonalidades y nombres, lo verdaderamente trascendente es que llevar el traje de luces significa formar parte de un selecto grupo de hombres que se viste de gala para enfrentar a la muerte. 


¡A los toros!
Por: Santiago Aguilar.

El  próximo sábado al mediodía comienza la Feria de Quito, sin duda el espectáculo taurino más importante del año,  en esta ocasión, el abono del Jesús del Gran Poder está conformado por nueve festejos, seis corridas de toros, dos novilladas y un festival benéfico que se desarrollarán entre el sábado 26 de noviembre y el martes 6 de diciembre.

El ciclo taurino quiteño experimenta este año la supresión del último tercio de la lidia, el de muerte, de acuerdo a los resultados de la consulta popular promovida por el gobierno y regulada por el Municipio de Quito con la correspondiente reforma al reglamento taurino, que, desde ahora, determina que una vez que el astado sea lidiado regresará a los corrales para que allí sea sacrificado; está claro que los otros elementos del espectáculo se mantienen como son las suertes de capote y muleta y los tercios de varas y de banderillas.

Grupos contrarios a esta expresión cultural han tratado en los últimos días de deformar el propósito original de la consulta gubernamental, dirigida desde su concepción a suprimir la muerte del toro en público; perdiendo de vista las repetidas intervenciones públicas del presidente Correa y del Vicepresidente Moreno en las que subrayaron los límites de la prohibición. 

La empresa que gestiona la Plaza de Toros Quito apuesta a la realización de la Feria con la idea de preservar al elemento más importante de las anuales celebraciones por la fundación de la ciudad, asegurar la pervivencia del espectáculo taurino y continuar en el proceso de defensa de la fiesta cuyo objetivo central es restablecer su integridad.

El caso es que el abono del presente año conjunta a un interesante elenco de toreros y toros de reconocidas ganaderías ecuatorianas más un encierro de Juan Bernardo Caicedo procedente de Colombia.

A la hora de valorar las combinaciones hay nombres que surgen con fuerza por su condición de figuras del toreo mundial, el caso de Enrique Ponce, Sebastián Castella, David Fandila “El Fandi” y Alejandro Talavante; los también anunciados Miguel Abellán, Rafaelillo y Antonio Ferrera son diestros de experiencia y regularidad; finalmente los jóvenes David Mora, el mexicano Diego Silveti y Fandiño llegan con la marca de coletas de  gran proyección. La tropa de toreros foráneos se completa con los novilleros punteros de España Víctor Barrio y David Galván y el rejoneador portugués Rui Fernandes que actuará en tres tardes.

Los lidiadores locales –como en pocas ocasiones- en forma merecida, estarán representados por un listado de siete nombres: Martín Campuzano, Álvaro Samper, Diego Rivas, Juan Francisco Hinojosa, Curro Rodríguez, Pablo Santamaría y José Antonio Bustamante, alternan su presencia en la cartelera.

El caso es que nos encontramos a pocos, muy pocos días, de que, una vez más, el primer escenario taurino del país abra sus puertas para albergar a miles de personas que sabrán privilegiar su afición frente a la compleja coyuntura política.
Quito y su gente vivirán entonces una edición especial del tradicional abono marcada por la seriedad de los toros que se lidien y la categoría de los toreros que harán el paseíllo. ¡A los toros!

Sábado 26 Nov.  / 12h00 Domingo 27 / 12h00 Miércoles 30 / 20h00
6 toros de Huagrahuasi  y Triana
- Enrique Ponce
- El Fandi
- Martín Campuzano
6 toros de Triana  y Peñas Blancas
- Miguel Abellán
- David Mora
- Álvaro Samper
7 toros de Peñas Blancas y Santa Coloma
- Rui Fernandes (Rejoneador)
- Antonio Ferrera
- Rafaelillo
- Curro Rodríguez
Jueves 1 Dic. / 12h00 Festival Benéfico Viernes 2 / 12h00 Sábado 3 / 12h00, novillada.
- Francisco Ruíz  Miguel
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Alejandro Talavante
- Martín Campuzano
- Álvaro Samper
6 toros de Juan Bernardo Caicedo
- Enrique Ponce
- Sebastián Castella
- Juan Fco. Hinojosa
6 novillos de El Pinar
- Víctor Barrio
- José Antonio Bustamante
- Rui Fernandes (Rejoneador)
Domingo 4  / 12h00 Lunes 5 / 12h00, novillada. Martes 6/ 12h00
6 toros de Huagrahuasi  y Triana
- Sebastián Castella 
- Diego Rivas
- Diego Silveti
6 novillos de Mirafuente
- David Galván
- Pablo Santamaría
- Rui Fernandes (Rejoneador)
6 toros de Vistahermosa
- El Fandi
- Iván Fandiño
- Alejandro Talavante

 

Enrique Ponce Sebastián Castella
Enrique Ponce Sebastián Castella

 

El Fandi
El Fandi


Novilladas de pre feria:
La emoción volvió a Iñaquito
Por: Santiago Aguilar


Triunfal vuelta al ruedo de Bustamante junto a Mario Solano ganadero de La Viña

Un interesante encierro de la ganadería de La Viña y la muy entonada actuación del novillero quiteño José Antonio Bustamante fueron el vibrante epílogo del ciclo de novilladas de pre feria llevado a cabo en la Plaza Monumental de Toros Quito el fin de semana pasado.

La terna de festejos menores –uno sin caballos y dos con picadores, fueron los primeros que desarrollan en la capital acogiendo el resultado de la consulta popular del pasado 7 de mayo en la que se resolvió prohibir la muerte del toro público; en esa lógica, el espectáculo sufrió una importante como lamentable reforma, al devolverse  a los toros a los chiqueros tras su lidia, para que allí sean finalmente sacrificados.

La prohibición del último tercio de la lidia, el de muerte, afecta a uno de los elementos sustanciales de la fiesta de los toros, esta circunstancia fue recibida por los aficionados con malestar e inquietud, expresados en los repetidos gritos de rechazo a la absurda medida y en constantes frases de apoyo e identificación con el espectáculo taurino; está claro que la presencia de un importante número de aficionados en las tres novilladas, confirma la identidad taurina de los quiteños.

Ese contexto, especial, muy especial determinó a que en las tres funciones se salden con novilleros triunfadores y la lidia de interesantes reses; el viernes en la noche se llevó a cabo la novillada sin picadores con los tendidos de la plaza ocupados en dos tercios de su capacidad; se corrieron erales de Albaserrada y Triana lidiados por el colombiano Andrés Valencia y los ecuatorianos Gabriel Cevallos y David Yánez; Cevallos de más entonada actuación dio vuelta al ruedo en cada uno de sus oponentes, Valencia y Yánez recibieron igual premio en el cuarto y en el sexto respectivamente.

La primera oreja simbólica

El sábado 29 el mexicano Salvador López y el rejoneador ecuatoriano Arturo de la Fuente fueron los triunfadores de la segunda tarde en la que se lidiaron reses con los hierros de Albaserrada y Mirafuente. López instrumentó una interesante faena de muleta a  su primero en la que primaron la seguridad y el asiento, evidentes ya en los muletazos por bajo con los que sometió a la res para luego estructurar cuatro series de naturales enganchando con acierto las profundas embestidas del novillo, tras señalar recibió una oreja simbólica, la primera que se entrega en la plaza con el carácter figurativo del premio.

El rejoneador Arturo de la Fuente también logró una oreja, en este caso del corrido en cuarto lugar, res de con la que de la Fuente se esforzó a la hora de prender banderillas cortas conectando con la galería por las espectaculares piruetas de sus cabalgaduras. El cartel lo completo el joven novillero Martín Tobar quien evidenció los vacíos propios del aprendizaje; sin embargo, por su voluntad y valor fue premiado con la vuelta al ruedo en el sexto.

La Viña y Bustamante

El domingo se desarrolló el  ruedo de Iñaquito un estupendo espectáculo gracias al interesante comportamiento de los novillos de La Viña, de cuyo encierro merecen destacarse, por su nobleza el lidiado en tercer lugar, por su bravura el cuarto, que inclusive mereció el premio de una vuelta al ruedo y, el que cerró el festejo que tuvo calidad a la hora de tomar la muleta.


El recorte de José Antonio Bustamante

Claro triunfador fue el novillero quiteño José Antonio Bustamante que recibió las dos orejas del cuarto luego de un estupendo trasteo de muleta en el que se alternaron los pases sobre los dos pitones, largos y profundos fueron los derechazos de mano baja y zapatilla quieta, luego de los adornos de rigor, dio la vuelta al ruedo con los trofeos en sus manos junto a los ganaderos de Las Viña.

Carlos Lárraga alcanzó una oreja del sexto, res de claras embestidas a la que toreó a gusto tanto por naturales como derechazos, con serenidad y temple dibujo una pulcra y meritoria faena. Finalmente José Alfredo Cobo tuvo poca fortuna en el sorteo y se marchó inédito.


Calos Lárraga torea al natural

Lo cierto es que los tres espectáculos se constituyeron en un interesante y válido antecedente para la novena taurina quiteña que en apenas 20 días se pondrá en escena en el ruedo de Iñaquito.


Consulta Popular:
3'410,337.00 votos dijeron NO a la prohibición.
El NO triunfó en 95 cantones.

Bajar resultados de todas las provincias


Ferrera sustituye a Padilla en la Feria de Quito
En la corrida que se realizará el miércoles 30 de noviembre por la noche

Antonio Ferrera será el encargado de sustituir a Juan José Padilla en la próxima Feria de Quito, donde el jerezano estaba anunciado en la corrida del miércoles 30 de noviembre, que se realizará en la noche, a partir de las 20:00 horas.

En este festejo también actuarán el rejoneador portugués Rui Fernandes, que reaparece en quito tras varios años de ausencia, acartelado con el murciano Rafael Rubio "Rafaelillo" y el ecuatoriano Curro Rodríguez. Se lidiarán toros de Peñas Blancas y Santa Coloma.

Antonio Ferrera toreó en la monumental de iñaquito en el año 2008, precisamente en la tarde del 6 de diciembre, en una corrida que fungió como testigo de la confirmación del mexicano Joselito Adame, que llevó como padrino a José Ignacio Ramos. En aquella ocasión se jugaron reses de Trinidad y Mirafuente. Ferrea y Joselito cortaron sendas oreja.

Con el toro en el redondel
Figuras del toreo mundial y jóvenes diestros actuarán en los nueve festejos de la feria Jesús del Gran Poder.
Por: Santiago Aguilar C.

La empresa Citotusa presentó los carteles de la Feria Jesús del Gran Poder 2011, el anual ciclo de corridas está conformado por nueve festejos que se desarrollarán entre el sábado 26 de noviembre y el martes 6 de diciembre; seis corridas de toros, dos novilladas y un festival dan forma al abono del presente año, en el que se deberá cumplir la prohibición de estoquear a las reses en público, tema que ha generado opiniones contrastadas entre los aficionados a la fiesta de los toros.

El caso es que más allá de la legítima inconformidad y malestar que despierta el manejo político de una actividad que se inscribe en los conceptos de cultura, libertad y tolerancia, las festividades capitalinas contarán con los espectáculos taurinos como eje de las mismas; el público, entonces, debe asistir a la plaza para  confirmar su afición, aunque, embargado por la preocupación y rebeldía que despiertan los constantes ataques a una de las más importantes tradiciones de los quiteños, el criterio es que a la tarea compartida de defender esta manifestación artística se la debe llevar a cabo con los escenarios taurinos funcionando, el público en los tendidos y el toro en el redondel.

A la hora de valorar el elenco de toreros cabe señalar que las combinaciones conjuntan a figuras del toreo mundial  como Enrique Ponce, Sebastián Castella, David Fandila “El Fandi”, Alejandro Talavante y Miguel Abellán;  nombres a los que suman los de jóvenes diestros emergentes que lograron trascender en la temporada europea del presente año, el caso de David Mora,  Iván Fandiño, Rafaelillo y el mexicano Diego Silveti; la nómina se completa con la presencia del rejoneador portugués Rui Fernandes, resta por confirmarse el coleta que sustituirá a Juan José Padilla, anunciado para la corrida del 30 de noviembre, quien debió cancelar su campaña americana a causa de la horrible cornada sufrida hace tres semanas.

La torería ecuatoriana estará representada por Diego Rivas,  Juan Francisco Hinojosa, Martín Campuzano, Álvaro Samper y Curro Rodríguez, llama la atención la ausencia de Guillermo Albán.

En cuanto a los novilleros  los carteles incluyen a los españoles Víctor Barrio y David Galván alternando con los locales José Antonio Bustamante y Pablo Santamaría.

En materia ganadera se lidiarán reses de las más reconocidas ganaderías locales como son Huagrahuasi, Triana, Mirafuente, Santa Coloma, Peñas Blancas, El Pinar y Vistahermosa a las que se agrega, en esta ocasión, un encierro del prestigioso hierro colombiano de Juan Bernardo Caicedo.

Como elementos especiales de la Feria Jesús del Gran Poder 2011, cabe señalar, la realización de una corrida nocturna el miércoles 30 de noviembre y el festival benéfico del jueves 1 de diciembre, con la participación de varias de las figuras que actuarán en el ciclo, además del veterano maestro Francisco Ruiz Miguel.


Martín Campuzano

 


Miguel Abellán



A 8755 kilómetros de distancia.
Por: Santiago Aguilar

El anuncio de la realización de la Feria de Quito a la par de la decisión del Municipio de reformar la Ordenanza que regula los espectáculos taurinos en el Distrito Metropolitano,  acogiendo los resultados de la consulta oficial que determinan la supresión de la muerte del toro en el ruedo, desencadenaron un intenso debate local y aún internacional;  de uno y otro lado del océano surgieron opiniones que deben subrayarse para que el Ecuador taurino registre con claridad y precisión las posiciones de unos y otros.

Como una fresca brisa de solidaridad y sentido de verdadera amistad llegaron los puntos de vista de escritores y periodistas asiduos visitantes de Quito y su feria como los españoles José Carlos Arévalo y Paco Aguado y el mexicano Juan Antonio de Labra que supieron entender lo que se vive en la mitad del mundo.

“Sumo mi apoyo a quienes van a defender la continuidad de la lidia, aunque le haya amputado la suerte más bella. Ya vendrán tiempos mejores…si nos los merecemos” señaló Arévalo en la prestigiosa revista 6 Toros 6.

“Una feria del Gran Poder sin corridas de toros, o con los tendidos vacíos, sería un precedente nefasto, una victoria casi definitiva del antitaurinismo, que habría cumplido así con su ansiado y principal objetivo. Y es evidente que prefieren perder una batalla, sin que un año muera el toro, a que el toreo muera para siempre” apuntó con sabiduría Aguado en su columna “Desde el barrio”.

“El hecho que desde ahora el toro no muera a la vista del espectador es una tremenda hipocresía, pero no queda más remedio que acatar esta disposición,  hasta que vengan tiempos mejores y la lidia recupere esta parte fundamental del espectáculo, pues no hay  cosa que honre más al  toro que la muerte en la plaza.

El que varias figuras del toreo accedan a torear con esta modalidad, me parece la mejor forma de afrontar esta batalla contra el antitaurinismo que comenzó en Barcelona y pretende extenderse rápidamente por el llamado planeta de los toros” escribió de Labra en su portal altoromexico.

Estos comentarios surgen del conocimiento y afición de tres importantes comunicadores y, lamentablemente, contrastan  con la desproporcionada y tardía reacción de un grupo de taurinos españoles que –rasgándose las vestiduras- buscaron, pues ese fue el objetivo, impedir la realización del ciclo de corridas del Jesús del Gran Poder.

Este puñado de personajes liderados por Federico Arnás, Javier Hurtado y Carlos Ruiz Villasuso crisparon sus ánimos y levantaron sus voces en desafortunados artículos en los que agredieron a todos quienes consideramos, que en la actual coyuntura, la lucha por recuperar la integridad de la fiesta de los toros en la línea equinoccial, se la debe llevar a cabo con los escenarios taurinos funcionando, el público en los tendidos  y con el toro en el redondel.

Fácil, muy fácil, les resultó criticar y aún cuestionar el legítimo derecho que tenemos los ecuatorianos para resolver la forma en que continuaremos defendiendo la fiesta, nuestra fiesta, a partir del   conocimiento de lo vivido en los últimos años y meses en los que desde los gobiernos nacional y local se han empeñado en colocar en situación de vulnerabilidad a nuestra cultura y  libertad.

Las actitudes altisonantes  agitando la bandera de la ortodoxia surgieron hace muy pocos días, sobre hechos consumados; sin considerar que durante largos 6 meses los taurinos ecuatorianos llevamos a cabo la más grande demostración de valor y afición al enfrentar en absoluta desigualdad de condiciones a la inmensa maquinaria prohibicionista de régimen, con resultados admirables en 95 cantones del país. Durante ese lapso el Ecuador taurino estuvo solo, allí si aislado y olvidado de quienes hoy buscan constituirse en paladines de una cruzada en la que nunca quisieron participar
Señores Arnás, Hurtado y Ruiz Villasuso no aceptamos sus consejos, descalificamos sus comentarios y rechazamos sus críticas por que surgen del desconocimiento de lo que se vive a 8755 kilómetros de distancia.  Insisto, en Ecuador a la fiesta la defenderemos con los escenarios taurinos funcionando, con el público en los tendidos  y con el toro en el redondel.


Es la hora de apoyar a Quito y su feria
“No hay  cosa que honre más al  toro que la muerte en la plaza”

Por: Juan Antonio de Labra
Periodista mexicano
Especial para Hoy

En días pasados se reformó la ordenanza en donde se prohibe la muerte del toro en el Municipio de Quito, de tal forma que en la Feria  de Jesus del Gran Poder de la capital del Ecuador, la lidia sufrirá este revés que ha encontrado muchos comentarios encontrados, sobre todo en medios de comunicación españoles. Desde el año 2003 he tenido  oportunidad de asistir a esta feria de América del sur, involucrarme un poco más con la añeja tradición en el Ecuador, hemos pasado largas jornadas de  amistad y trabajo con colegas  como Santiago Aguilar y convivido también con otros,  que año con año llegan de España para cubrir la Feria en distintos medios.

En el 2008 comenzaron los primeros embates antitaurinos desde el gobierno, cuando una ley que regula las comunicaciones dio un zarpazo a las transmisiones de radio convencionales desde la plaza de toros, argumentando que los contenidos de las mismas eran crueles y sanguinarios. Hasta nueve transmisiones en vivo alternaban en la Feria debido a la importancia mediática que despierta un ciclo plagado de colorido, alegría y triunfos de los toreros, que representa la esencia misma de esta maravillosa ciudad y sus fiestas en torno al aniversario de su fundación.

De un par de años a la fecha, nos hemos tenido que refugiar en las transmisiones por internet y hace apenas unos meses se debatió en torno a la posibilidad de prohibir las corridas de toros primero y la muerte del astado en el ruedo después, esto, mediante un referéndum que devino en una consulta popular cuyos resultados son materia de este comentario.

El desgaste de la afición quiteña ha sido desesperante y mayúsculo, sin embargo no ha cejado en su empeño de defender a la fiesta de los toros desde el sólido argumento del respeto, pues bien saben los quiteños que prohibir el espectáculo con fines políticos es una actitud autoritaria que está más cerca del fascismo que de la democracia a la que hoy día aspira la América Latina.

El hecho que desde ahora el toro no muera a la vista del espectador es una tremenda hipocresía, pero no queda más remedio que acatar esta disposición,  hasta que vengan tiempos mejores y la lidia recupere esta parte fundamental del espectáculo, pues no hay  cosa que honre más al  toro que la muerte en la plaza.

El hecho que varias figuras del toreo accedan a torear con esta modalidad, me parece la mejor forma de afrontar esta batalla contra el antitaurinismo que comenzó en Barcelona y pretende extenderse rápidamente por el llamado planeta de los toros. No debemos dejar, de ninguna manera, ni en Quito, ni en Cuagüila,  pues el respeto a nuestros gustos y costumbres deben estar al margen de intereses políticos,  y ahora como antes es preciso acudir a la Feria de Quito para apoyar a la afición local con nuestra presencia y nuestro trabajo periodístico.


Desde el barrio: Quito no pide consejos
Por: Paco Aguado | Opinión
Martes, 20 de Septiembre del 2011 -  Madrid, España

La reacción primera, la más visceral, el arrebato más cargado de orgullo es el de no ir. No ir a Quito. Que no vayan los toreros, que no vaya la gente a los tendidos, que no vayamos los periodistas a testimoniar mansamente la afrenta del gobierno de Correa para con la fiesta de los toros en la capital del Ecuador.

Son muchas, y notables, las voces airadas que se han alzado en España llamando a la rebelión, al boicot. Voces indignadas, incluso ácidas, de gente que conoce, o no, lo que fue y es Iñaquito en feria, en esos días señalados, deslumbrantes de luz y alegría, de amabilidad y farra, cuando la ciudad entera vibra por y para las corridas de toros.

Son todas voces de visitantes ocasionales, de turistas y viajeros que, todos con mucho afecto y agradecidos al excelente trato recibido, paradójicamente se cargan de razones para dejar solos a los taurinos de la mitad del mundo cuando más nos necesitan.

Pero el problema de los toros sin muerte en Quito tiene más lecturas que el arrebato a distancia oceánica. Y da que pensar que ninguna de esas voces airadas haya salido desde el epicentro del problema, donde las tajantes opiniones de los foráneos, supuestamente bienintencionadas, han caído como un decepcionante jarro de agua fría. A tenor de lo que los afectados han escrito después en la red, parece que los ecuatorianos esperaban más de nosotros que un pataleo desde el otro lado de la barrera.

En realidad, quieren apoyo y no consejos de rancia dignidad. Porque, conociendo como conocen la desastrosa manera en que, sin ir más lejos, hemos gestionado aquí asuntos tan similares como el de la prohibición de los toros en Cataluña, nuestras opiniones ya no les sirven de referente.

Su crisis, su problema, aun siendo de todos, por ahora es sólo suyo, porque lo sufren en sus corazones. Y son ellos, los quiteños, los aficionados y los taurinos ecuatorianos, quienes mejor lo conocen, quienes lo están viviendo y sufriendo en el largo desierto de los días sin toros, de esas otras cincuenta y una semanas sin visitantes ni prosopopeya. Porque, al arrastre del último toro de cada feria, son ellos los que se quedan, los que mantienen viva una llama que ahora les quieren apagar.

Sin que nadie les escuche entre el ruido de sables, nos están pidiendo ayuda no para rebelarse sino para resistir. Saben en América, por sufrida experiencia, que los gobiernos pasan, como el cóndor, y que el pueblo se queda. Que las leyes cambian y fluctúan a capricho de los gobernantes ocasionales, pero la esencia y las costumbres permanecen. Y que hay que aguantar hasta que lleguen tiempos mejores. Con paciencia pero sin resignación.

Una feria del Gran Poder sin corridas de toros, o con los tendidos vacíos, sería un precedente nefasto, una victoria casi definitiva del antitaurinismo, que habría cumplido así con su ansiado y principal objetivo. Y es evidente que prefieren perder una batalla, sin que un año muera el toro, a que el toreo muera para siempre.

Porque por encima del negocio puntual de la empresa, por encima de la venta de una camada de toros y por encima de las figuras del presente –esas que, por otra parte y a buen dinero, no ponen reparos a envainar el acero ante utreros afeitados y sin picar en Portugal— están el pasado y el futuro taurino de todo un pueblo. El futuro de tantos toreros, ganaderos y aficionados que a estas alturas de la lucha son más conscientes de lo que pueden perder y padecer que los que solo vamos allí a ganar y disfrutar.


 

 

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